identidades transnacionales

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Negociaciones  sobre la pertenencia:

identidades transnacionales en politicos chilenos y curdos

Clarissa Kugelberg  (doctora en antropología cultural de la Universidad de Uppsala)
 

 
El concepto de diáspora, otorga la posibilidad de entender la ambigüedad en la organización social de las comunidades de exiliados, ya que el concepto se refiere tanto a la relación con el país de origen como al nuevo país. Wahlbeck señala que los exiliados no ven esto como una ambiegüedad, sino que como una totalidad transnacional con un doble marco existencial de referencia.

Kugelberg muestra en su artículo sobre la actividad política de los inmigrantes, cómo los individuos con descendencia inmigrante que desean trabajar políticamente, se confrontan con el trazado de límites que se hace entre inmigrantes y suecos. Ella describe en su estudio sobre los políticos suecos de descendencia chilena y descendencia curda, cómo estas personas viven una identidad y una pertenencia doble, y como a menudo sienten frustración al ser siempre definidos en términos de nacionalidad. Estos sueco-curdos y sueco-chilenos son más que nada “cosmopolitas”, con lazos en varias culturas.

La doble identidad no es problemática para el individuo, pero se hace problemática a causa de la categorización que hace el entorno: debes ser o lo uno o lo otro, “nosotros o ellos”. Ser las dos cosas es difícil de aceptar para los demás. Las personas entrevistadas por Kugelberg desean ellas mismas “ampliar la suequedad”, así mismo como las personas detrás del diario/movimiento “Gringo”, desean “renovar la suequedad”. La doble o múltiple identidad y la identificación con “el cosmopolita” o “el ciudadano del mundo”, es un tema que se repite. La transnacionalidad es también una dimensión que aborda esperanza y caminos alternativos fuera de la marginación y la discriminación.

 
Cambiarse de país puede ser una alternativa cuando las posibilidades en Suecia se ven limitadas, las redes internacionales lo facilitan en ese caso. Las redes transnacionales también dan otras posibilidades para crear identidades, la meta no tiene que ser “hacerse sueco”. Al mismo tiempo, la categorización y los límites entre “nosotros y ellos” aparecen como algo que puede cambiar, al tiempo que más y más personas (suecos tambien) se mueven fuera de las fronteras nacionales y se radican en otros países. La generación joven de inmigrantes y los hijos de los inmigrantes se convierten en portadores de una “globalización desde abajo”, se hacen cosmopolitas y agentes culturalmente híbridos, de identidades más complejas (y tal vez más modernas), en vez de sujetos sometidos, sujetos de los que se espera que se adapten a una imágen estática y estereotipada de la suequedad. De esta forma la perspectiva se dá vuelta y se problematiza la pregunta sobre quién tiene que adaptarse, y a qué…

 
¿Que contestas si alguien te pregunta si eres sueco? le pregunta Kugelberg a un hijo de exiliados chilenos, llegado a Suecia cuando muy niño en los años ´70:
- Mmm…depende de quien pregunte… o si no digo que soy sueco-chileno… En realidad no pienso que sea algo importante…pero lo es para la demás gente, así que también tiene que ser importante para uno mismo, creo.
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Transnacionalidad y diáspora

La perspectiva transnacional se ha empezado a usar para estudiar la globalización desde abajo, para visibilizar los procesos que antes estaban a la sombra, siendo la asimilación la perspectiva dominante. Antes, la investigación que dominaba y lo que era el centro de interés, eran los procesos que llevaban al individuo al nuevo país, y se decía que el proceso de asimilación duraba algunas generaciones y los inmigrantes al final se asimilarían en la sociedad. Que los inmigrantes se integran en el nuevo país y al mismo tiempo conservan o quizás refuerzan los lazos con sus países de origen, se mantuvo a la sombra.

Glick Schiller señala que el concepto campo social transacional puede visibilizar los lazos con dos o más estados y posibilita investigar cómo los inmigrantes, al mismo tiempo participan en la vida social y en la formación política de su país de origen, y participan en la vida política de su nuevo país, diariamente a través de comunidades vecindarias y laborales. Esto no es válido solamente para las personas que viajan entre esos países constantemente, sino que también para los que están conectados sin desplazarse.

Schiller también distingue entre “modos transnacionales de pertenencia” y “modos transnacionales de ser”. “Pertenecer” se basa más en las raíces, la descendencia, la etnicidad, y no necesariamente implíca que la persona se mueva fuera de las fronteras nacionales. “Ser” implica interacción más allá de las fronteras, pero no dice algo sobre el lugar donde el individuo se siente “en casa”, o algo sobre la identidad de éste. “Pertenecer” se trata de cómo las personas se desplazan a lugares lejanos y personas en la memoria, a través de la nostalgia o la imaginación, y eso lo pueden hacer indiferentemente si viven en un campo transnacional o no.

Schiller entiende además por transnacionalismo, los lazos actuales o los flujos de personas, ideas, objetos, más allá de las fronteras de los estados-naciones. En mi artículo, los movimientos transnacionales no son lo central, sino que lo central es el encuentro entre estos y la vida política sueca (así como se expresa en los relatos de mis informantes), y cómo estos procesos se van tejiendo.

En las investigaciónes hoy en día se usa el término transnacionalidad y diáspora como términos similares. Pero mientras la transnacionalidad se usa para las redes y los movimientos más allá de las fronteras de los países, diáspora se usa para una comunidad social en el destierro, en donde un país de origen conforma un punto central sentimentalmente, que tiene influencia sobre las estrategias para la identificación y es parte de una red transnacional.
Cohen señala que el concepto diáspora originalmente, antes de que se relacionara con éxodos forzados y con mala suerte, se refería a la expansión y colonización griega.

Cohen entiende la diáspora como una organización social con gran capacidad de adaptación a las condiciones modificadas como consecuencia de la globalización. En un estudio comparativo sobre exiliados curdos en Finlandia y Londres, Wahlbeck se encontró con el desarrollo de comunidades transnacionales. Pero también se encontró con diferencias entre las diásporas de los dos países, y recalcó la importancia que tienen las estructuras sociales en el nuevo país, para el desarrollo de la diáspora.

El concepto de diáspora, dice Wahlbeck, otorga la posibilidad de entender la ambigüedad en la organización social de las comunidades de exiliados, ya que el concepto se refiere tanto a la relación con el país de origen como al nuevo país. Wahlbeck señala que los exiliados no ven esto como una ambiegüedad, sino que como una totalidad transnacional con un doble marco existencial de referencia. Aún tratandose de una totalidad, quiero recalcar que es importante identificar los procesos contradictorios dentro de ésta totalidad e investigar cómo son manejados por los exiliados.

 

 


 
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